Más de mil Centros de Educación Técnico-Productiva (CETPROS) estarían en riesgo de cierre inminente por un proceso de licenciamiento que ha sido calificado por sus propios actores como arbitrario, desigual y discriminatorio. La denuncia fue planteada el pasado 28 de abril en el Congreso de la República por la Asociación Nacional de CETPROS Privados (ANCEP) y directivos del sector público, durante una reunión clave con el congresista Flavio Cruz Mamani.
El encuentro tuvo como objetivo principal impulsar la elaboración de una Ley de Educación Técnico-Productiva, que responda a la realidad del sector, valore el trabajo de los CETPROS a nivel nacional y garantice su permanencia como alternativa formativa viable, accesible y pertinente en un país que demanda urgentemente profesionales técnicos para su reactivación económica.
Cierre masivo de CETPROS: una amenaza real
Según los representantes de ANCEP, el Ministerio de Educación, mediante el Decreto Legislativo N.° 1375 y el Decreto Supremo N.° 004-2019-MINEDU, ha establecido un proceso de licenciamiento con condiciones desproporcionadas, similares o incluso superiores a las exigidas para los Institutos de Educación Superior Tecnológica (IEST), sin contemplar las diferencias estructurales, operativas y presupuestales que existen entre ambos tipos de instituciones.
De forma alarmante, la norma dispone que los CETPROS que no logren cumplir con los requisitos exigidos –o que no se presenten al proceso de licenciamiento– serán cerrados automáticamente y sus autorizaciones de funcionamiento canceladas sin opción a adecuación. Esta medida, aplicada de forma inmediata y sin un cronograma de implementación progresiva, es vista por el sector como una sentencia de muerte para cientos de centros educativos que hoy atienden a jóvenes, adultos y poblaciones vulnerables en todo el país.
“A las universidades y a los IEST se les dio tiempo, recursos y acompañamiento técnico. A los CETPROS se les da una puerta cerrada. Este trato desigual solo evidencia el abandono histórico de la educación técnico-productiva”, señalaron los voceros de ANCEP.
Los CETPROS sí importan: el motor silencioso de la economía popular
A pesar del escaso reconocimiento estatal, los CETPROS han demostrado ser una herramienta poderosa para la formación práctica, rápida y eficaz de técnicos en carreras clave como confección textil, computación, electricidad, cosmetología, gastronomía, mecánica, entre otras. Sus egresados –en su mayoría jóvenes de escasos recursos– se insertan rápidamente en el mercado laboral o emprenden sus propios negocios, generando autoempleo y dinamizando la economía local.
“Cerrar los CETPROS es cerrar las puertas al progreso de miles de peruanos. Es condenar al país a perder su fuerza laboral técnica”, advirtieron.
Propuestas y compromisos
Durante la reunión, se acordó instalar mesas de trabajo regionales para recoger propuestas que nutran el anteproyecto de ley y recojan la voz de quienes trabajan día a día en estos centros. Además, se anunció la realización del Primer Foro Nacional de Educación Técnico-Productiva, que se llevará a cabo en julio de 2025 con la participación de expertos, autoridades y representantes de la sociedad civil.
El congresista Flavio Cruz manifestó su respaldo a la iniciativa y se comprometió a seguir articulando esfuerzos legislativos que permitan la presentación de un proyecto de ley consensuado, que garantice la sostenibilidad y el fortalecimiento de los CETPROS en el Perú.
Una llamada de atención al país
El cierre masivo de CETPROS no es solo una preocupación del sector educativo; es un tema de interés nacional que afecta directamente el derecho a la educación, el acceso al trabajo digno y la posibilidad de miles de peruanos de salir de la pobreza mediante una formación técnica de calidad.
Desde ANCEP, se hace un llamado urgente a la ciudadanía, a los medios de comunicación, a los gobiernos regionales y a los actores sociales a sumarse a la defensa de los CETPROS y exigir al Estado una política educativa inclusiva, equitativa y realista.
“No pedimos favores, exigimos justicia. La educación técnico-productiva no puede seguir siendo la cenicienta del sistema educativo. Es hora de que el Perú mire hacia quienes sostienen, silenciosamente, su desarrollo.”

